Cotidiano

7.6.09


Cuestionamiento constante.
Qué hacer.
Me río con la corriente. Trago para evitar un grito eterno.
Contemplo. Me sorprendo de la normalidad.
Exploto, no concibo. Vuelvo a gritar.
Uso mil palabras para escucharte y compartir.
Esto anula la locura inminente.
Es mi normalidad la que grita.

Sigo riéndome. Es gracioso, absurdo. Pierde sentido.
Qué impotencia. Qué hacer.
Nada calza, nada es.
Mezcla de sentimientos tan disímiles que bailan sin cesar, conociéndose una vez más.
Algo que no terminará. Simplemente porque no depende de mí, pero de aquí no sale.

(La mezcla es así...palabras con esa imagen a diario. De no ser así, la cosa no funcionaría y difícilmente podría sonreir).

Invisible

7.5.09


Se me resbalan ganas de escribir, de nuevo.
Otra vez comprimida, otra vez con eso.
Y es que algo tan así jamás había sido tan triste.
Pero no tiene nada que ver conmigo.Y es mi culpa.
Es mi cabeza la que no entiende cómo es.
Y cómo es?

Pero esto es lo que se hace.
Los labios más cerrados que nunca.
Adentro todo se estremece sin pensar,
se comprime, llora.
Y no puedo hacer más.
No hay sonrisa que lo calme.
Sólo entendimiento.
Frío, lánguido entendimiento.
Y no habrá tampoco. Eso que quede claro.

Si me ato a la conducta permanente,
con el tiempo ganaré paz. Que hoy no está.

Y es silencio. De mí.
...debería alegrarme el hecho de oirme menos.

Eso mismo.

21.4.09



No más..


...en el cielo ya no aceptan más extraños.



Indignada!

14.3.09

Completamente indignada porque ¡no puedo!
Intento mezclar de esa manera tan simple, y no me sa le!
¿Es qué acaso te llevaste todas las palabras?
¡Al menos ponlas en algo productivo!, cántamelas algún día o qué sé yo.

Sólo sé que a mí no me quedan.
o quizás las escondo para evitar que el viento me las interprete.
Para alejar al mundo de las cosas que dirían.

Para evadirlo...para imitarte. Para dejar de sentir.
Para hacerlo como tú.

Recortar esta noche.

28.2.09

El sol se aleja, y el ciclo vuelve a donde empezamos. La noche se hace más próxima en mis actividades y estas comienzan a volverse más. De pronto sonrío porque es lo que quería. Cosas que organizar, montoneras que acumular, razones por las que correr. Más en qué pensar. Enredando un poquito el horario, cansándome más.
¿Quién podría anhelar todo esto?...pues yo. Y sí, es sabido que aaalgo de extraña tengo, pero qué más da. Ya tuve mis días, mi relajo, mi viaje. Ahora quiero esto otro.

Y el viento sopla extraño ya...hay cosas que no sé explicar, ni menos tranquilizar. Aunque están calmas. Siguen de esas que no se quieren ir. Pero intento sacarlas, creo que no me sirven de mucho. El tiempo vuelve a darles razón, y otra vez me quedo escuchándolas un rato. Si aún bailan intranquilas, en mis oídos y esa cabeza que no para de largar ideas inconexas, que buscan un sentido inerte entre tanta cosa enredada.
Esta noche me mueve la realidad de algo, que empuja letras que terminan en lo ineludible. Lo que sigue que desconozco, que está en blanco y que inevitablemente gira hacia no sé dónde. Algo que mi cabeza prefiere no describir, y mis dedos no dejan que deriven en palabras que digan algo que después no exista. Quizás tienen un poco de miedo, prefieren evitar ser categóricos con eso que es imposible. Pero es un hecho que he de recortar horas que oscilan en mis días. Retocar momentos y acomodar espacios para que todo me funcione como me nace.

Soy pésima organizando y no pretendo que eso me impida hacer. Total ser mala no evita que tome mi tiempo y haga todo lo que necesito, sólo lo hace un tantito más difícil. Pero es un detalle sabroso que pretendo disfrutar.

Viviendo en Estéreo.

18.2.09

Vivir en estéreo es sentir a la música como un motor de apertura mental, de crecimiento tanto emocional, cultural e intelectual, abre caminos... emocional, porque el estímulo como tal, asociado al entorno, al volumen, a qué pasó ayer, etc., confluyen en un cúmulo de sensaciones con mil nombres. Sin duda es posible desarrollar una sensibilidad especial a partir de eso ¿alguien acaso puede discutirlo?.
Por otra parte, lógicamente marca una tendencia de crecimiento cultural, limitando a factores como el idioma o los prejuicios, a un segundo plano. Enseñando la pureza de un mensaje plasmado en un concepto de una manera única, pudiendo así llegar a comprender, sin mucho esfuerzo, el trance al que lleva la santería vudú, por dar un ejemplo, al ritmo de sus frenéticas percusiones. Cualquier DJ ve eso a diario, porque siempre ha ocurrido, en este caso la música pasa a ser una herramienta de purificación, desahogo, protesta, sanación, puede o no difundir un mensaje, en muchas formas quizas aún incomprensibles para nuestros oídos. Puede encontrar el equilibrio de una reunión, invitar a una atmósfera de paz, que más decir.
Pienso que se relaciona con nuestro intelecto, o al menos, creo que es posible canalizar en los sonidos una forma de invertir nuestras potencias (un caso aparte es Mcartney y sus sueños musicalizados que despertaba para concretar con la guitarra), ya que, sin duda, todos tenemos algo que decir...
No propongo que todos seamos músicos, sí a jugar a serlo! a volcar lo que somos a sonidos, habrán algunos(as) sórdidos y otros(as) dulces, lo mejor de todo es que la buena o la mala música no existen, la que sí existe es la que gusta a muchos y la que gusta a muy pocos, también la que engatusa, la que confunde, la hecha a la rápida y la que genera millone$.

Mi preferida: la que te grita que está hecha con pasión... eso, es vivir en estéreo.


Por Anónimo.

Justo ahora.

27.1.09


Se me ocurre gritar justo ahora.
Justo ahora cuando su voz suena suave y su guitarra revoltosa.
Me inquieta. Me alienta más.
Podría juntar los ojos, sólo para que tus oídos se llenen de lo que palpita, eso que hoy se me desborda sin querer, que me saca de todo. Me grita a mí también.
Su voz sigue tranquilizante, el saxofón ameniza todo...pero él canta de eso que los dejó así. Que me obliga a gritar.
Justo ahora.
¿Para qué?...habrá miles. Muchísimos. Lo siento.