Vivir en estéreo es sentir a la música como un motor de apertura mental, de crecimiento tanto emocional, cultural e intelectual, abre caminos... emocional, porque el estímulo como tal, asociado al entorno, al volumen, a qué pasó ayer, etc., confluyen en un cúmulo de sensaciones con mil nombres. Sin duda es posible desarrollar una sensibilidad especial a partir de eso ¿alguien acaso puede discutirlo?.
Por otra parte, lógicamente marca una tendencia de crecimiento cultural, limitando a factores como el idioma o los prejuicios, a un segundo plano. Enseñando la pureza de un mensaje plasmado en un concepto de una manera única, pudiendo así llegar a comprender, sin mucho esfuerzo, el trance al que lleva la santería vudú, por dar un ejemplo, al ritmo de sus frenéticas percusiones. Cualquier DJ ve eso a diario, porque siempre ha ocurrido, en este caso la música pasa a ser una herramienta de purificación, desahogo, protesta, sanación, puede o no difundir un mensaje, en muchas formas quizas aún incomprensibles para nuestros oídos. Puede encontrar el equilibrio de una reunión, invitar a una atmósfera de paz, que más decir.
Pienso que se relaciona con nuestro intelecto, o al menos, creo que es posible canalizar en los sonidos una for

ma de invertir nuestras potencias (un caso aparte es Mcartney y sus sueños musicalizados que despertaba para concretar con la guitarra), ya que, sin duda, todos tenemos algo que decir...
No propongo que todos seamos músicos, sí a jugar a serlo! a volcar lo que somos
a sonidos, habrán algunos(as) sórdidos y otros(as) dulces, lo mejor de todo es que la buena o la mala música no existen, la que sí existe es la que gusta a muchos y la que gusta a muy pocos, también la que engatusa, la que confunde, la hecha a la rápida y la que genera millone$.
Mi preferida: la que te grita que está hecha con pasión... eso, es vivir en estéreo.
Por Anónimo.